Todos tenemos ese chat donde nadie decide dónde comer. La solución no es más mensajes: es un grupo pequeño, con confianza, donde cada reseña cuenta porque sabes quién la firma.
Tres reglas que funcionan
Primera: mejor pocos y activos que muchos y mudos. Segunda: reseñad justo al salir del sitio, con la impresión fresca. Tercera: la valoración por ejes (comida, servicio, precio) evita el «bien» que no dice nada.
Crea tu grupo en un par de minutos, invita a los tuyos y deja que las recomendaciones hagan el resto.
